De cara al miedo

Actualizado: 3 de sep de 2018



Me había comprometido a escribir acerca de cómo podemos hacernos cargo de manera responsable de nuestros miedos. Miedos adultos, racionales o irracionales, así que aquí intentaré compartirles algunas pistas.

Como saben, desde el modelo de las emociones con el que trabajo, la emoción y el cuerpo son inseparables, así que al pensar en la emoción de miedo no podemos dejar de considerar nuestro cuerpo y sus señales. En el post anterior los invité a pensar en cuáles son las señales de su cuerpo cuando experimentan miedo en cualquiera de sus intensidades (susto, terror, pánico, etc.)

Como hemos aprendido a desconectarnos de las emociones que nos hacen sentir débiles o vulnerables, probablemente habrán caído en cuenta de que nos es mucho más fácil identificar las reacciones de nuestro cuerpo cuando la intensidad de la experiencia vivida despierta la emoción en todo su esplendor. Es decir, en la medida en que experimentamos un miedo más intenso, es más fácil reconocer nuestras reacciones físicas, corporales y fisiológicas. Sin embargo, los invito a pensar en aquellas situaciones de baja intensidad, situaciones en las que muchas veces ni nosotros mismos somos capaces de identificar que algo en nosotros ha percibido una señal de peligro para nuestro bienestar.

Por ejemplo, si he tenido una mala experiencia con mi jefe, alguna discusión o problema mayor en el pasado, es posible que cuando me llame nuevamente a su oficina, mi cuerpo se tense rápidamente y que mi respiración se detenga unos segundos, antes de continuar con inhalaciones cortitas, principalmente en la zona del pecho, como si el aire no pudiera continuar bajando hacia mi abdomen. Probablemente también nuestros ojos se habrán levemente y se produzca una pequeña inclinación del eje de nuestro cuerpo, casi imperceptible, hacia atrás. Tómate un segundo y piensa en algunas situaciones en las que suelas no sentirte cómodo o sentirte inseguro (probablemente sea más fácil llamar así a las situaciones en las que sentimos miedo, porque no nos confrontan con la sensación de inseguridad y vulnerabilidad de la que te hablaba antes). ¿Pudiste identificar algunas?

Ahora trata de recordar con detalles lo que sucedió en esa situación e intenta imitar tu reacción corporal. Reitero que probablemente fue una reacción casi imperceptible, que sólo tu podrías notar y sólo si le pones especial atención. ¿Se parece en algo a lo que describí en el párrafo anterior?

El estar atento a nuestro cuerpo puede darnos información importante acerca de aquellas cosas, situaciones o contextos que nos hacen sentir asustados por alguna razón y, sólo reconociendo dichas señales es que podremos hacernos cargo de ellas, tomando las medidas necesarias para poder modificar lo que esté a mi alcance, de modo de proteger mi integridad física y emocional.

Otra alternativa es la de cultivar la confianza en nosotros mismos. Suena obvio, pero la verdad es que no dedicamos mucho esfuerzo a generar una mochila de aspectos y experiencias positivas a las que podamos recurrir cuando tenemos miedo o cuando nos conectamos con emociones ligadas a nuestras inseguridades.

Es por ello que se vuelve fundamental poder detectar aquellas características de tu personalidad, tus dones, atributos, cualidades, capacidades, conocimientos, etc. que te hacen capaz de salir del paso de buena manera cuando te enfrentas con tus miedos. Así, es más probable que puedas evaluar la situación con mayor objetividad, mirar lo que te asusta o hace sentir inseguro con la capacidad de también echar mano a tus recursos y confiar en tu capacidad de protegerte de aquello que te da miedo.

Pero no te quedes solo es saber que cuentas con recursos. Te sugiero que dediques un rato a pensar en contextos o personas que sabes despiertan en ti sentimientos de temor, susto, inseguridad y que trates de reconocer qué de ello es lo que te hace sentir vulnerable. Luego, piensa en tus características o capacidades que te podrían ayudar en esa situación específica.

Te aseguro que la próxima vez que te enfrentes a ellas, aunque sientas miedo, la confianza en ti mismo te ayudará a enfrentar la situación de mejor manera.

Cuéntame cómo te va.

#miedo #albaemoting #emoción #confianza

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Ps. Silvia Filippi Barra - Las Condes - Chile

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